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Aprender jugando

Jugar a videojuegos con tus nietos: por qué vale la pena

Jugar entre generaciones trae beneficios reales a ambas cuando el juego se elige bien. Qué muestran los estudios y cómo hacer que funcione.

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Poppy y Flurry a ambos lados de un teléfono que muestra el tramo de Celebration Square en el mapa del Viaje de OutBrick, con ladrillos amarillos, morados y verdes flotando cerca
Ilustración del journal

A los abuelos se les dice a menudo que los juegos de sus nietos son un muro entre ellos: ruidosos, rápidos, incomprensibles y mejor dejarlos estar. La investigación sobre jugar juntos sugiere lo contrario. Cuando el juego se elige bien, jugar juntos es una de las formas más sencillas de que dos generaciones pasen tiempo de igual a igual, con el niño tantas veces de maestro como de alumno. Esto es lo que han encontrado los estudios, lo que suele fallar y cómo elegir y jugar juegos que funcionen a pesar de sesenta años de diferencia.

Lo que encuentra la investigación

De la Hera y sus colegas revisaron de forma sistemática los estudios empíricos sobre juegos digitales intergeneracionales, dieciséis en total, con jugadores mayores de 55 a 81 años y jugadores jóvenes de 4 a 22. Los beneficios que encontraron se agrupaban en cuatro: lazos familiares más fuertes, un aprendizaje que iba en ambas direcciones, una mejor comprensión de la otra generación y menos ansiedad social. Una revisión anterior de Costa y Veloso, que abarcaba 36 artículos publicados entre 2006 y 2014, llegó a conclusiones parecidas y propuso recomendaciones de diseño para juegos pensados para unir generaciones.

Uno de los estudios mejor controlados se hizo en Singapur. Chua y sus colegas emparejaron a jóvenes y personas mayores para sesiones periódicas durante dos meses; algunas parejas jugaban juntas a videojuegos y otras hacían otras actividades. Las parejas que jugaban declararon mayores mejoras en sus actitudes hacia la otra generación y menos ansiedad al relacionarse con ella. Las muestras en este campo son pequeñas y la mayoría de los estudios son breves, así que no conviene exagerar el tamaño del efecto. Aun así, la dirección es coherente.

Fuentes1De la Hera, T., Loos, E., Simons, M., & Blom, J. (2017). Benefits and factors influencing the design of intergenerational digital games: A systematic literature review. Societies, 7(3), 18.2Costa, L., & Veloso, A. (2016). Being (grand) players: Review of digital games and their potential to enhance intergenerational interactions. Journal of Intergenerational Relationships, 14(1), 43–59.3Chua, P.-H., Jung, Y., Lwin, M. O., & Theng, Y.-L. (2013). Let’s play together: Effects of video-game play on intergenerational perceptions among youth and elderly participants. Computers in Human Behavior, 29(6), 2303–2311.

Por qué funciona jugar juntos

Osmanovic y Pecchioni entrevistaron a personas mayores y a los familiares más jóvenes con los que jugaban. Ambas partes dijeron que los juegos eran una forma de pasar tiempo juntos y de mantenerse en contacto, y ambas describieron las emociones positivas del propio juego. Para muchos jugadores mayores, el juego importaba menos que la compañía. Voida y Greenberg, que observaron a familias y grupos jugando juntos a la consola, describieron los juegos como un punto de encuentro donde personas de edades y capacidades muy distintas podían adoptar papeles diferentes: jugador, entrenador, espectador, comentarista.

Esa flexibilidad de papeles es importante. Siyahhan, Barab y Downton, que estudiaron a padres e hijos jugando juntos a un juego de misiones en línea, vieron que el juego compartido variaba mucho de una pareja a otra, con padres que dirigían, otros que seguían y otros que trabajaban codo con codo, y que daba resultados positivos con todos esos estilos. No hay una forma correcta de jugar juntos. Solo hay que encontrar la que os vaya bien a los dos.

En estos estudios el aprendizaje también va en ambas direcciones, algo que De la Hera y sus colegas destacan como uno de los principales beneficios. Los niños enseñan los controles, los atajos y las convenciones del juego. Los abuelos suelen aportar paciencia, olfato para la estrategia y la costumbre de pensar un movimiento antes de hacerlo. En un puzle, esas son justo las cualidades que ganan, lo que equilibra la partida sin que se note. Muchos abuelos descubren que un juego compartido les da algo de lo que hablar con un nieto que, si no, responde a las preguntas con monosílabos.

Fuentes4Osmanovic, S., & Pecchioni, L. (2016). Beyond entertainment: Motivations and outcomes of video game playing by older adults and their younger family members. Games and Culture, 11(1–2), 130–149.5Voida, A., & Greenberg, S. (2009). Wii all play: The console game as a computational meeting place. In Proceedings of the SIGCHI Conference on Human Factors in Computing Systems (pp. 1559–1568). ACM.6Siyahhan, S., Barab, S. A., & Downton, M. P. (2010). Using activity theory to understand intergenerational play: The case of Family Quest. International Journal of Computer-Supported Collaborative Learning, 5(4), 415–432.1De la Hera, T., Loos, E., Simons, M., & Blom, J. (2017). Benefits and factors influencing the design of intergenerational digital games: A systematic literature review. Societies, 7(3), 18.

Lo que suele fallar

Las revisiones coinciden en la dificultad principal: la diferencia de capacidades. Los niños suelen ser más rápidos y tener más práctica con las pantallas táctiles y las convenciones de los juegos; los abuelos pueden tener más paciencia y mejor sentido estratégico, pero reflejos más lentos y otra vista. Los juegos que premian la velocidad dejan al mayor siempre atrás, y eso no divierte a ninguno de los dos. Los juegos con mucho texto o controles diminutos dejan fuera a los más pequeños y, a veces, a los más mayores.

La otra dificultad es la motivación. De la Hera y sus colegas señalan que las dos generaciones a menudo buscan cosas distintas en un juego, y los que mejor funcionan ofrecen a cada una algo que disfrutar. A un niño puede encantarle coleccionar y explorar; un abuelo puede preferir un objetivo claro y un puzle tranquilo. Los mejores juegos compartidos tienen sitio para ambas cosas.

Fuentes1De la Hera, T., Loos, E., Simons, M., & Blom, J. (2017). Benefits and factors influencing the design of intergenerational digital games: A systematic literature review. Societies, 7(3), 18.

Cómo elegir un juego que disfrutéis los dos

Busca juegos en los que cada turno dure lo que haga falta. Un límite de movimientos está bien; un reloj, no. Busca juegos que podáis pasaros en un mismo dispositivo, para estar sentados uno al lado del otro en lugar de jugar en pantallas separadas. Y busca juegos con un comienzo suave, para que el jugador con menos experiencia se sitúe sin pasar vergüenza. Nuestra lista de comprobación de juegos de puzles para personas mayores trata la legibilidad y los ajustes con más detalle.

Un puzle diario es un buen ritual compartido, sobre todo a distancia. OutBrick tiene en su web un Tablero del día al que cualquiera puede jugar en el navegador, así que abuelo y nieto pueden probar el mismo tablero y comparar por teléfono esa noche cómo les ha ido. En el propio juego, cada tablero tiene un límite de movimientos pero nunca un reloj, la primera vez que deshaces es gratis y los símbolos para daltónicos vienen activados de serie, lo que ayuda si a alguno de los dos le cuesta distinguir ciertos colores.

Piensa en el entorno además de en el juego. Una tableta sobre la mesa, entre los dos, es más cómoda para unos ojos mayores que un teléfono en la mano de un niño, y hace que turnarse sea natural. Comprueba que el texto es lo bastante grande para el abuelo y que el sonido está lo bastante bajo para poder hablar. Si alguno de los dos tiene necesidades particulares, como la visión del color, la audición o un temblor, unos minutos en los ajustes al principio ahorrarán frustraciones después. Nuestro artículo sobre el daltonismo en los videojuegos explica uno de los casos más comunes.

Jugar bien juntos

La investigación sugiere que el valor de jugar juntos está más en la relación que lo rodea que en el propio juego. Unos cuantos hábitos ayudan, tanto si jugáis en el sofá como por videollamada. Para el lado social de los juegos en general, Animal Crossing y el tiempo compartido es una buena lectura complementaria.

  • Deja que el niño te enseñe el juego y sé un alumno dispuesto. Los niños rara vez tienen ocasión de ser los expertos.
  • Turnaos en un mismo dispositivo y comentad cada movimiento, en lugar de competir en dos.
  • Compartid lo que veis: estrategias, patrones, una buena idea que tuviste hace tres movimientos.
  • Haced sesiones cortas y parad en un buen momento, para que la próxima vez sea algo que esperar con ganas.
  • Acordad juntos cuánto vais a jugar antes de empezar, para que parar no sea una batalla.

Fuentes6Siyahhan, S., Barab, S. A., & Downton, M. P. (2010). Using activity theory to understand intergenerational play: The case of Family Quest. International Journal of Computer-Supported Collaborative Learning, 5(4), 415–432.4Osmanovic, S., & Pecchioni, L. (2016). Beyond entertainment: Motivations and outcomes of video game playing by older adults and their younger family members. Games and Culture, 11(1–2), 130–149.

Preguntas frecuentes

Algunas respuestas útiles

¿Jugar a videojuegos con los nietos es bueno para los abuelos?

Los estudios sobre el juego intergeneracional hablan de lazos familiares más fuertes, aprendizaje en ambas direcciones y actitudes más positivas entre generaciones. La mayoría de los estudios son pequeños y breves, pero sus resultados apuntan en la misma dirección.

¿Qué tipo de juegos son mejores para abuelos y nietos?

Funcionan mejor los juegos por turnos, sin reloj, con controles sencillos y un comienzo suave, porque igualan las diferencias de velocidad y experiencia. Los juegos que podéis pasaros en un mismo dispositivo animan a hablar y a enseñar.

¿Cómo pueden jugar los abuelos con nietos que viven lejos?

Compartid un puzle diario al que juguéis los dos y comparad resultados, o jugad juntos por videollamada, por turnos y comentando los movimientos. El Tablero del día de OutBrick se puede jugar en cualquier navegador.

APA 7

Referencias

Las referencias se citan en su idioma original. Cuando una fuente es la historia contada por un estudio o una noticia, y no un estudio científico, el artículo lo indica junto a la afirmación.

  1. De la Hera, T., Loos, E., Simons, M., & Blom, J. (2017). Benefits and factors influencing the design of intergenerational digital games: A systematic literature review. Societies, 7(3), 18. doi.org/10.3390/soc7030018 (se abre en una pestaña nueva)
  2. Costa, L., & Veloso, A. (2016). Being (grand) players: Review of digital games and their potential to enhance intergenerational interactions. Journal of Intergenerational Relationships, 14(1), 43–59. doi.org/10.1080/15350770.2016.1138273 (se abre en una pestaña nueva)
  3. Chua, P.-H., Jung, Y., Lwin, M. O., & Theng, Y.-L. (2013). Let’s play together: Effects of video-game play on intergenerational perceptions among youth and elderly participants. Computers in Human Behavior, 29(6), 2303–2311. doi.org/10.1016/j.chb.2013.04.037 (se abre en una pestaña nueva)
  4. Osmanovic, S., & Pecchioni, L. (2016). Beyond entertainment: Motivations and outcomes of video game playing by older adults and their younger family members. Games and Culture, 11(1–2), 130–149. doi.org/10.1177/1555412015602819 (se abre en una pestaña nueva)
  5. Voida, A., & Greenberg, S. (2009). Wii all play: The console game as a computational meeting place. In Proceedings of the SIGCHI Conference on Human Factors in Computing Systems (pp. 1559–1568). ACM. doi.org/10.1145/1518701.1518940 (se abre en una pestaña nueva)
  6. Siyahhan, S., Barab, S. A., & Downton, M. P. (2010). Using activity theory to understand intergenerational play: The case of Family Quest. International Journal of Computer-Supported Collaborative Learning, 5(4), 415–432. doi.org/10.1007/s11412-010-9097-1 (se abre en una pestaña nueva)

Escrito por

OutBrick Editorial Desk

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